La Orden PJC/297/2026 eleva un 42% la base mínima de cotización de los autónomos societarios y colaboradores, que pasa de 1.000 a 1.424,40 euros mensuales en 2026. El sobrecoste supera los 135 euros al mes y alcanza hasta 1.620 euros anuales por cotizante, afectando a más de un millón de profesionales en toda España. Aunque durante 2026 es posible mantener provisionalmente la cuota anterior, la diferencia se exigirá en la regularización prevista para finales de 2027 o principios de 2028. Te contamos a quién afecta exactamente, por qué sube la cuota, qué dice ATA y cómo pueden prepararse los autónomos para evitar sorpresas.
La base mínima de cotización de este colectivo se dispara un 42% en 2026, pasando de 1.000 a 1.424,40 euros mensuales, con un sobrecoste de unos 135 euros al mes que se hará efectivo —quieran o no— en la regularización posterior.
Un incremento encubierto en plena campaña de cotización
La publicación en el Boletín Oficial del Estado de la Orden PJC/297/2026, de 30 de marzo, por la que se desarrollan las normas legales de cotización a la Seguridad Social para el ejercicio 2026, ha traído consigo una de las mayores subidas de cuota que recuerdan los autónomos españoles en los últimos años. Aunque la norma pasó relativamente desapercibida en su aprobación, su aplicación está provocando ya un profundo malestar entre miles de profesionales que, de la noche a la mañana, ven cómo su aportación mensual a la Tesorería General de la Seguridad Social se encarece notablemente.
El epicentro del cambio se sitúa en dos colectivos muy concretos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA): los autónomos societarios —aquellos que ejercen funciones de dirección y gerencia o poseen el control efectivo de una sociedad mercantil— y los autónomos colaboradores, es decir, los familiares directos que trabajan de manera habitual con un trabajador por cuenta propia. Para ambos, la base mínima de cotización se ha elevado de los 1.000 euros vigentes en 2025 hasta los 1.424,40 euros mensuales, un salto superior al 42% en un solo ejercicio.
Cuánto va a pagar de más cada autónomo
El impacto en bolsillo es directo y medible. Aplicando el tipo de cotización vigente del RETA sobre la nueva base mínima, la cuota mensual se incrementa en torno a 135 euros respecto a lo que venían abonando los afectados. En cómputo anual, la factura adicional asciende hasta 1.620 euros, una cantidad nada despreciable para quienes en muchos casos declaran rendimientos netos reales próximos al salario mínimo interprofesional.
El porqué de esta subida se explica por la arquitectura misma de la reforma del sistema de cotización por ingresos reales. La norma establece que la base mínima de cotización de los autónomos societarios y de los colaboradores queda vinculada a la base mínima del grupo 7 del Régimen General de la Seguridad Social —la correspondiente a ayudantes no titulados, oficiales administrativos y categorías asimiladas—. Al actualizarse esa referencia para 2026, se ha producido un arrastre automático sobre la base de los colectivos del RETA afectados, sin que haya mediado una decisión específica para prorrogar la congelación que sí se mantuvo en años anteriores.
Un millón de autónomos en el punto de mira
Las estimaciones del sector apuntan a que la medida afecta a más de un tercio del colectivo autónomo en España. En concreto, se calcula que rondan los 800.000 autónomos societarios y superan los 400.000 familiares colaboradores las personas que verán encarecida su cotización mensual. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha sido especialmente crítica con la decisión, y su presidente, Lorenzo Amor, ha llegado a calificar la subida como una auténtica «salvajada», acusando al Ejecutivo de «volver a mentir a los autónomos» al no prorrogar para todos la congelación de cuotas aplicada en 2025.
Otras organizaciones representativas, como la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), han cifrado en alrededor de 169.000 familiares colaboradores y 350.000 societarios el número de afectados cuyos rendimientos reales se situarían por debajo del nuevo umbral obligatorio, lo que agrava la percepción de injusticia: cotizan por una base que no se corresponde con lo que realmente ingresan.
La «trampa» del régimen transitorio
Uno de los aspectos más polémicos de la nueva regulación reside en su peculiar régimen transitorio. La Orden PJC/297/2026 permite que, durante el ejercicio 2026, los autónomos societarios y colaboradores puedan mantener provisionalmente la base anterior de 1.000 euros y, en consecuencia, abonar la misma cuota que venían pagando en 2025. Sobre el papel, parece un alivio.
Sin embargo, esa aparente moratoria es solo una suspensión del pago, no una condonación. Cuando llegue el momento de la regularización anual por ingresos reales —prevista, según los plazos habituales del sistema, para finales de 2027 o principios de 2028—, la Tesorería General reclamará al autónomo la diferencia acumulada entre lo efectivamente cotizado durante 2026 y lo que debió haber cotizado en virtud de la nueva base mínima. En la práctica, quienes no ajusten voluntariamente su base a tiempo recibirán una factura de regularización que, para un ejercicio completo, puede alcanzar esos 1.620 euros adicionales de una sola vez.
Este mecanismo está generando una creciente sensación de desinformación: muchos autónomos desconocen que el simple hecho de no modificar nada no implica mantener la cuota, sino acumular una deuda implícita con la Seguridad Social que se materializará dos años después.
El contexto normativo: la reforma de 2022 entra en velocidad de crucero
Desde el Ministerio de Seguridad Social se defiende que la medida no constituye ninguna sorpresa, sino la aplicación literal de lo pactado con asociaciones de autónomos, patronal y sindicatos en la reforma del sistema de cotización por ingresos reales aprobada en 2022. Aquella reforma estableció un calendario progresivo de convergencia por el cual, a partir de 2026, la base mínima de los autónomos societarios, los familiares colaboradores y aquellos que no acrediten ingresos mediante IRPF no podrá ser inferior a la base mínima del Régimen General.
Dicho de otro modo: la subida actual no es un decisión aislada, sino el cumplimiento de un compromiso legal adquirido hace cuatro años. Lo que ha cambiado es que, hasta 2025, el legislador había mantenido una base transitoria de 1.000 euros para estos colectivos; en 2026, sencillamente, ese paraguas ha dejado de existir.
Qué pueden hacer los afectados
Los expertos en asesoría laboral recomiendan a los autónomos societarios y colaboradores que, antes de dar por buena la posibilidad de mantener su cuota actual, realicen una simulación honesta de su rendimiento neto previsto para 2026. Si los ingresos reales se sitúan por encima del nuevo umbral, lo razonable es ajustar ya la base desde el primer mes para evitar la regularización masiva. Si están por debajo, conviene al menos prever el impacto del pago futuro y provisionarlo en tesorería.
También resulta oportuno revisar si se cumplen los requisitos para acogerse a bonificaciones o tarifas reducidas específicas —aún vigentes para determinados colectivos, como el de familiares colaboradores recién incorporados—, así como valorar con el asesor laboral la conveniencia de reestructurar la figura societaria cuando la actividad real no justifique el nuevo coste.
Una subida con coste político
Más allá de la técnica, el debate está servido. Para el Gobierno, la medida no es más que el cierre ordenado de un itinerario pactado en favor de un sistema más justo, en el que cada autónomo cotice en función de lo que realmente gana. Para las organizaciones del colectivo, en cambio, se trata de una subida impositiva encubierta que golpea precisamente a los profesionales más vulnerables dentro del RETA: los pequeños empresarios con sociedades unipersonales o familiares y los cónyuges e hijos que trabajan codo con codo en el negocio.
Lo que nadie discute es que, a partir de ahora, ser autónomo societario o colaborador en España cuesta, como mínimo, 135 euros más al mes. Y que ese coste, aunque puede aplazarse sobre el papel, terminará pagándose. Más pronto que tarde.
FUENTE: https://autoforma.es/
